La adicción, como es de
nuestro saber, es una enfermedad tratable, con los nuevos avances de la
medicina hemos visto que un tratamiento interdisciplinar puede ayudar a los
pacientes, mediante un proceso individual a
alejarse de este abuso de sustancias y vuelvan a tener una vida
productiva. ¿Pero que pasa cuando ocurre una recaída? ¿Significa que el
tratamiento ha fracasado? Y la respuesta es no, ya que la naturaleza crónica de la
enfermedad nos indica que la recaída puede llegar a los adictos en este tipo de
tratamientos de enfermedades crónicas involucra cambiar comportamientos
profundamente arraigados, y la recaída no significa que el tratamiento falló. Muchas
veces se llega a pensar que los especialistas en el centro de tratamiento son
los culpables de la recaída o que debido a ellos los pacientes no pueden
seguir su proceso pero esto es falso, ya
que cada uno es dueño de su propio programa.
Para los pacientes adictos, las recaídas en el abuso de sustancias
indican que se debe comenzar de nuevo, se debe ajustar el tratamiento, o que se
requiere un tratamiento alternativo.
Un paciente en recuperación puede comenzar a mostrar síntomas de una recaída mucho antes
del consumo. Poder indentificar estos síntomas y tratarlos a tiempo puede
ayudar a prevenir una recaída.
Algunos de estos síntomas son:
-Retorno del pensamiento obsesivo con respecto
al uso: Podrían ser pensamientos relativos al uso, sueños o deseos de
usar que vuelven luego de que habían desaparecido.
-Actitud de desafío con respecto al plan de recuperación:
Volver a los lugares de riesgo, volver a ver las personas relacionadas con
el uso.
-Descuidar el plan de
recuperación: Dejar de ir a reuniones, o faltar a las citas con el
terapeuta, dejar de leer o hacer ejercicio.
-Aislamiento o pérdida de contacto: con las nuevas relaciones de
recuperación.
-Irritabilidad:
especialmente en las relaciones significativas del adicto.
-Obsesión con la
imagen o los defectos físicos: dietas excesivas, preocupación excesiva
acerca del peso.
-Sentimientos de
depresión y ansiedad flotantes: sobrevienen estados emocionales
incómodos que no necesariamente se relacionan con ningún evento externo.
-Renancen o se exaltan los resentimientos
hacia otras personas.
-Discusiones frecuentes en el hogar y la familia.
-Defensividad al hablar del tema de su recuperación o al ser retroalimentados.
Insomio,
intranquilidad y dificultad para descansar.
-Preocupación obsesiva por el dinero
y por la seguridad financiera.
Al llegar la recaía el
paciente puede regresar al centro de tratamiento y es aquí
cuando entra el termino “síndrome de la puerta giratoria”. Estos
pacientes para contabilizar como nuevo ingreso tenían que haber pasado al menos
10 días del alta anterior.